Como
cada año por fiestas patronales, un grupo de socios y simpatizantes de la Casa
de Ceuta en esta Bahía de Cádiz nos dirigimos a nuestra patria chica para
permanecer allí durante los días 4, 5 y 6 de agosto, siendo el primero y el
último los de llegada y salida respectivamente, como viene siendo una constante
de este tipo de desplazamiento. Se echa de menos un día más quizá, para con
algo de sosiego poder disfrutar mejor de la estancia y no andar tan aperreados,
que tantas son las cosas que queremos hacer y que normalmente hacemos que al
final(los años con que cargamos la
mayoría no transcurren en balde)acabamos un poco cansados.
La
salida de la ciudad de Cádiz, a las 6:45, tras recoger en la Isla a los residentes
en la misma y en Chiclana, nos permite llegar a media mañana(o casi)a la ciudad
autónoma, donde el hecho de ser viernes permite visitar los comercios donde
siempre nos dejamos algunos euros: especies orientales, artesanía del país
vecino, salazones típicas de la localidad y otras especialidades propias de
Ceuta. Alrededor de las 13 horas, la tradicional recepción del
alcalde-presidente a las Casas de Ceuta, en esta ocasión con formato distinto
al habitual :ausencia de discursos y saludos del presidente Vivas a los
presentes de manera individual o por pequeños grupos y foto general de todos
los asistentes en la escalera de acceso a la planta noble. No obstante, se
celebró una reunión en "petit comité" del Sr.Vivas con los
presidentes de Casas, en el curso de la cual les fueron entregados los decretos
de concesión de ayudas(en el presente ejercicio con unos cinco meses de
retraso). Como se puede ver, los motivos del cambio de formato resultan
aparentes.
Una
vez salidos del edificio de la Asamblea, dispersión en busca de los rincones de
la gastronomía local, tan añorada por los ceutíes y tan esperada por los
foráneos debidamente informados por los que somos naturales de la ciudad.
Transcurridos estos quehaceres gozosos, vuelta al hotel habitual de la plaza de
Africa para recibir las llaves de las habitaciones, deshacer las maletas y
descansar y asearnos un poco antes de proceder a la ofrenda de flores que desde
hace varios años efectuamos de manera privada a la Santísima Virgen de Africa,
en esta ocasión junto con los asistentes de las Casas de Ceuta en Barcelona y
Melilla, alabanzas a Ntra. Sra. incluidas, y cuya voz cantante fue la de
Silverio de la Yeza. El sentido acto acabó con el himno de la Virgen, coreado
por los presentes.
A
continuación, paseo caminando hasta el Parque Mediterráneo, en cuyas
notabilísimas instalaciones disfrutamos, como cada año, de una cena en tan
incomparable marco a la que asistió todo el grupo y algún invitado de la Casa.
Seguidamente el paseo por el real de la feria, que derrocha
luces y algazara a continuación del referido parque, ocasión de saludar
a viejos amigos a los que vemos de año en año en muchos casos. Vuelta al hotel
en taxi o andando, según estado de pies y cuerpo en general, en busca del
merecido descanso.

El
sábado cinco de agosto teníamos programada una visita a la Puerta Califal de
las Murallas Reales pero, con gran consternación de los asistentes concentrados
en el hall del hotel, el cicerone y conocido arqueólogo de la localidad que nos
iba a acompañar no se presentó, sin que se pudiese establecer contacto
telefónico con él: inútiles fueron los esfuerzos del presidente de la Yeza en
semejante afán. Tras la dispersión consiguiente, al cabo de algún tiempo
algunos conocieron que el museo de las Murallas Reales estaba abierto pese a la
festividad del día y que por lo tanto se podría visitar la exposición de la
obra de Mariano Bertuchi, tan ligada al norte de Africa en general y a Ceuta en
particular. Allí nos dirigimos los avisados, por lo que la mañana se aprovechó
bien después de todo. Al cabo de algunas horas supimos que todo se había debido
a problemas de salud del hijo de corta edad del arqueólogo que lo llevaron a
tenerlo que ingresar en el hospital y que, por la precipitación y angustia del
momento, se le olvidó el móvil en el domicilio. Pese a quedar desolado por el
indeseado fallo y a su deseo de llevarnos a otra hora, se le tuvo que decir al
atribulado padre que no se preocupara porque entendíamos lo ocurrido y que ya
haríamos la visita en otra ocasión. Tras la visita a la mencionada exposición,
algunos fueron a gozar de las frescas y vivificantes aguas de la Bahía Sur,
antes del almuerzo.
Por
la tarde, el pontifical en la puerta de la Basílica de Sta. María de África, a
las 20:00 y posterior procesión con el paso de Ntra. Sra. para los que lo
deseasen. Profusión de fotos y videos que las modernas tecnologías nos
permiten(aunque a la postre echemos de menos el papel tradicional y los álbumes
físicos). El
día seis por la mañana, circuito turístico en autocar por el monte Hacho y
Benzú, con multa de la GC por no llevar los cinturones de seguridad chófer y
guía incluida. Gran impresión de las vistas panorámicas para aquellos invitados
que no conocían la localidad. Seguidamente, abordaje del barquito "El
Desnarigado" para el recorrido por
el foso de las murallas y bahía sur hasta precisamente la fortificación del
mismo nombre del barco, virada y vuelta al muelle España por el mismo recorrido
a la inversa. Almuerzo y traslado a las 4:15 p.m. a la Estación Marítima a embarcar
hacia Algeciras y autocar hasta la Bahía de Cádiz. Excursión satisfactoria para
todos los participantes que, como cada año, ha sabido a poco.