Así
se puede titular la exposición realizada por D. Juan Antonio García Ponferrada el pasado viernes
día 16 de marzo en la sede de la Casa de Ceuta en Cádiz, en un salón decorado
con detalles propios de la Semana de Pasión, al que acudieron socios y
simpatizantes así como autoridades invitadas para la ocasión.
García
Ponferrada fue el pregonero de la Semana Mayor de Ceuta de 2017. Este caballa
de adopción, que arribó a nuestra tierra concretamente el 7 de enero de 1975
pensando, como tantos otros en su circunstancia, que iba a durar poco tiempo su
estancia en la Ciudad Autónoma, pese a contraer matrimonio con una chica de su
Lucena natal, se enredó en las redes que nuestra patria chica tiende a todos
los que a ella llegan, de tal manera que, como dice nuestro himno "…cuantos a tus playas llegan
encuentran aquí su hogar..." y, efectivamente, aquí se quedó y tuvo
sus hijos, caballas de nacimiento por tanto. Llega como delegado del Consejo
Superior de Deportes, conociendo por su condición al que por entonces era
presidente de la Federación Ceutí de Esgrima y director de la agencia de viajes
Batmar S.A., sita en los bajos del hotel Ulises, nuestro presidente Silverio de
la Yeza, con el que traba amistad desde entonces. Cofrade de varias hermandades
de gloria y de penitencia, es un enamorado de nuestra Semana de Pasión, que
conoce a la perfección. Es además, hermano mayor de la Real Hermandad del Rocío
de Ceuta, venerando especialmente, además de a su Virgen del Rocío, a la
Patrona de Ceuta y a la Virgen de Araceli de su Lucena de origen. Se
autodenomina caballa de adopción, siquiera sea por los 43 años de su
permanencia en la Ciudad de las Siete Colinas. Fue concejal de Deportes del
Ayuntamiento desde 1991 a 1999 del siglo pasado.

Tras
la presentación del conferenciante por parte del presidente De la Yeza, se
proyectó un video de parte del pregón del año pasado, que comenzó con la interpretación de la
marcha "Amargura" interpretada por la Banda Municipal Ciudad de Ceuta.
Tanto
en su pregón como en su actuación ante nosotros muestra su proceso de
conversión a caballa de corazón, siendo parte muy importante del mismo su
entrada en el mundo cofrade ceutí como parte de su reconversión a ferviente
cristiano. Dice que empezó como vecino de nuestra Patrona al residir en sus
comienzos en Ceuta, en un apartamento sito en la Plaza de África, frente a la
Basílica de Nuestra Señora, ante la que se siente embargado por el misticismo
que de su imagen emana.
Siguió
definiendo la Cuaresma como un tiempo de introspección, de una mirada atrás a
lo ya recorrido y a la situación actual de cada cristiano a lo largo del camino
de la existencia terrenal de cada uno, de reflexión sobre en qué dirección
marcha cada persona. También señaló el compromiso de cada cofrade de defensa de
la fe, en especial en lugares donde, como es el caso de Ceuta, coexistimos los
cristianos con practicantes de otras religiones.
Señaló
a continuación que la Semana Santa de cada ciudad o pueblo tiene su
personalidad propia, sus notas distintivas. Como ejemplo expuso las diferentes
denominaciones de los elementos característicos de nuestros pasos, según cada
pueblo o provincia.

Ya
repasando nuestras cofradías más características, se detuvo en la exaltación
del Medinaceli, el "Señor de Ceuta" y su traslado del Sábado Santo
desde su capilla del Príncipe en medio de un "mar humano", según sus
propias palabras. Siguió con la Hermandad de la Pollinica, allí en Manzanera,
su bajada por el Otero y los jardines de la Argentina. Se detuvo en el culmen
de la Semana Mayor de Ceuta, el denominado "Encuentro" de Ntro. Padre
Jesús Nazareno y Ntra. Sra. de la Esperanza, quizá el acto más conocido de
nuestra Semana de Pasión. Continuó con la Flagelación, una de las mejores
tallas de la localidad, con la Amargura de Villajovita, a la que un desgraciado
incendio destruyó el manto de la Virgen semanas pasadas. La Veracruz, una joya
de la imaginería de Ceuta. El Silencio, de la calle Beatriz de Silva. El Santo
Entierro, cuyo declive quiere ser frenado e invertido por el Consejo de
Hermandades y el Cristo del Triunfo como cierre de su exposición.
Al
finalizar su intervención, muy aplaudida, el conferenciante hizo entrega al
presidente de un cuadro del simpecado actual de la Real Hermandad del Rocío de
Ceuta, que se renovó a los veinticinco años de la creación de la Hermandad,
sustituyendo al anterior, bastante deteriorado. De la Yeza le hizo entrega de
unos recuerdos de su estancia en Cádiz, en especial de la tacita de plata,
icono de la asociación, haciéndole firmar en el Libro de Honor de la Casa y
agradeciéndole su intervención. Tras lo anterior, se pasó a degustar una copa
de vino dulce y unas torrijas, tradicionales de esta festividad, dando así fin
al acto.