miércoles, 24 de junio de 2009

LA NOCHE MAGICA DE SAN JUAN (SIN HOGUERA)





Tras dos años consecutivos en los que no celebrábamos la noche de las “Hogueras de San Juan” por la prohibición existente en la Ley de Costas de hacer fuego en la playa, este año nos armamos de valor y decidimos acudir a festejar esta noche tan caballa como es la noche de San Juan y que de antemano habíamos programado para este trimestre, habiéndolo realizado la noche del martes día 23.
El lugar de reunión fue como siempre al final de la playa Victoria, junto al espigón de La Cortadura, al que fuimos llegando sobre las 21,30 horas, indicando que en esta ocasión participamos más bien pocos, pues el fuerte viento de poniente dejó a algunos en casa, además de que no podíamos como en las anteriores reuniones hacer los pinchitos morunos y barbacoa, por lo ya indicado anteriormente, pero si degustamos unos tentempiés que aportamos entre todos, amén de celebrar con tarta y cava, la onomástica de dos de los presentes.
Una gran bandera de Ceuta colocada en un lugar estratégico, hizo notar que los caballas también participamos de la fiesta, que en diversos momentos de la noche nos llenó de alegría, pues los transeúntes que pasaban por el Paseo Marítimo, se percataban de nuestro signo de identidad y se acercaban a la barandilla para enviarnos un saludo e incluso dar vivas a Ceuta, identificándose como ceutíes en vacaciones.
El viento de poniente fue remitiendo ya cercana la media noche y antes de hacer nuestra pequeña hoguera, (emboscada en un hoyo en la arena), ante la posibilidad de que pudiéramos ser amonestados, nos dirigimos a la orilla a la doce en punto para entrar de espaldas al mar, saltar siete veces sobre las olas que iban llegando, tirar las piedras y pedir los deseos, tres buenos y tres malos, que escritos en papelitos luego fueron quemados, dando las vueltas de rigor alrededor de la fogata.
Continuando la noche y cercana la madrugada, pues como apuntaba se apetecía estar de charla en un ambiente distendido, de bromas, de historietas y anécdotas pasadas relacionadas con la situación, así como jugar a “San Juan del Deo”, muy propicio para esta noche mágica, en donde la playa gaditana era un hervidero de ciudadanos que, como nosotros, habían acudido por el mismo motivo.
Cumplimos con la tradición hasta que esa humedad molesta que cala hasta los huesos, hizo que “levantáramos el campo” y comenzáramos a recoger, dando por finalizada nuestra tradicional noche de San Juan caballa, trasportada a la Tacita de Plata.

1 comentario:

pablo dijo...

Silverio soy Julia y quiero saludaros ,y deciros que ¡ole ,ole, y ole ,! Vivan los caballas gaditanos ,bueno ya pronto nos veremos un abrazo a todos.